domingo, 17 de mayo de 2020

SEMANA 10: SAN FRANCISCO DE ASIS



SEMANA 10:
 SAN FRANCISCO DE ASIS.
INICIO:

Por: Tere Vallés | Fuente: Catholic.net



Fundador de la Orden de los Franciscanos
Martirologio Romano: Memoria de san Francisco, el cual, después de una juventud despreocupada, se convirtió a la vida evangélica en Asís, localidad de Umbría, en Italia, y encontró a Cristo sobre todo en los pobres y necesitados, haciéndose pobre él mismo. Instituyó los Hermanos Menores y, viajando, predicó el amor de Dios a todos y llegó incluso a Tierra Santa. Con sus palabras y actitudes mostró siempre su deseo de seguir a Cristo, y escogió morir recostado sobre la nuda tierra ( 1226).
Breve Biografía

San Francisco fue un santo que vivió tiempos difíciles de la Iglesia y la ayudó mucho. Renunció a su herencia dándole más importancia en su vida a los bienes espirituales que a los materiales.
Francisco nació en Asís, Italia en 1181 ó 1182. Su padre era comerciante y su madre pertenecía a una familia noble. Tenían una situación económica muy desahogada. Su padre comerciaba mucho con Francia y cuando nació su hijo estaba fuera del país. Las gentes apodaron al niño “francesco” (el francés) aunque éste había recibido en su bautismo el nombre de “Juan”.
En su juventud no se interesó ni por los negocios de su padre ni por los estudios. Se dedicó a gozar de la vida sanamente, sin malas costumbres ni vicios. Gastaba mucho dinero, pero siempre daba limosnas a los pobres. Le gustaban las románticas tradiciones caballerescas que propagaban los trovadores.


Cuando Francisco tenía como unos veinte años, hubo pleitos y discordia entre las ciudades de Perugia y Asís. Francisco fue prisionero un año y lo soportó con alegría. Cuando recobró la libertad cayó gravemente enfermo. La enfermedad fortaleció y maduró su espíritu. Cuando se recuperó, decidió ir a combatir en el ejército. Se compró una costosa armadura y un manto que regaló a un caballero mal vestido y pobre. Dejó de combatir y volvió a su antigua vida, pero sin tomarla tan a la ligera. Se dedicó a la oración y después de un tiempo tuvo la inspiración de vender todos sus bienes y comprar la perla preciosa de la que habla el Evangelio. Se dio cuenta que la batalla espiritual empieza por la mortificación y la victoria sobre los instintos. Un día se encontró con un leproso que le pedía una limosna y le dio un beso.



Visitaba y servía a los enfermos en los hospitales. Siempre, regalaba a los pobres sus vestidos, o el dinero que llevaba. Un día, una imagen de Jesucristo crucificado le habló y le pidió que reparara su Iglesia que estaba en ruinas. Decidió ir y vender su caballo y unas ropas de la tienda de su padre para tener dinero para arreglar la Iglesia de San Damián. Llegó ahí y le ofreció al padre su dinero y le pidió permiso para quedarse a vivir con él. El sacerdote le dijo que sí se podía quedar ahí, pero que no podía aceptar su dinero. El papá de San Francisco, al enterarse de lo sucedido, fue a la Iglesia de San Damián, pero su hijo se escondió. Pasó algunos días en oración y ayuno. Regresó a su pueblo y estaba tan desfigurado y mal vestido que las gentes se burlaban de él como si fuese un loco. Su padre lo llevó a su casa y lo golpeó furiosamente, le puso grilletes en los pies y lo encerró en una habitación (Francisco tenía entonces 25 años). Su madre se encargó de ponerle en libertad y él se fue a San Damián. Su padre fue a buscarlo ahí y lo golpeó y le dijo que volviera a su casa o que renunciara a su herencia y le pagara el precio de los vestidos que había vendido de su tienda. San Francisco no tuvo problema en renunciar a la herencia y del dinero de los vestidos pero dijo que pertenecía a Dios y a los pobres. Su padre le obligó a ir con el obispo de Asís quien le sugirió devolver el dinero y tener confianza en Dios. San Francisco devolvió en ese momento la ropa que traía puesta para dársela a su padre ya que a él le pertenecía. El padre se fue muy lastimado y el obispo regaló a San Francisco un viejo vestido de labrador que tenía al que San Francisco le puso una cruz con un trozo de tiza y se lo puso.
San Francisco partió buscando un lugar para establecerse. En un monasterio obtuvo limosna y trabajo como si fuera un mendigo. Unas personas le regalaron una túnica, un cinturón y unas sandalias que usó durante dos años.


Luego regresó a San Damián y fue a Asís para pedir limosna para reparar la Iglesia. Ahí soportó las burlas y el desprecio. Una vez hechas las reparaciones de San Damián hizo lo mismo con la antigua Iglesia de San Pedro. Después se trasladó a una capillita llamada Porciúncula, de los benedictinos, que estaba en una llanura cerca de Asís. Era un sitio muy tranquilo que gustó mucho a San Francisco. Al oír las palabras del Evangelio “...No lleven oro…ni dos túnicas, ni sandalias, ni báculo.”, regaló sus sandalias, su báculo y su cinturón y se quedó solamente con su túnica sujetada con un cordón. Comenzó a hablar a sus oyentes acerca de la penitencia. Sus palabras llegaban a los corazones de sus oyentes. Al saludar a alguien, le decía “La paz del Señor sea contigo”. Dios le había concedido ya el don de profecía y el don de milagros.
San Francisco tuvo muchos seguidores y algunos querían hacerse discípulos suyos. Su primer discípulo fue Bernardo de Quintavalle que era un rico comerciante de Asís que vendió todo lo que tenía para darlo a los pobres. Su segundo discípulo fue Pedro de Cattaneo. San Francisco les concedió hábitos a los dos en abril de 1209.
Cuando ya eran doce discípulos, San Francisco redactó una regla breve e informal que eran principalmente consejos evangélicos para alcanzar la perfección. Después de varios años se autorizó por el Papa Inocencio III la regla y les dio por misión predicar la penitencia.

San Francisco y sus compañeros se trasladaron a una cabaña que luego tuvieron que desalojar. En 1212, el abad regaló a San Francisco la capilla de Porciúncula con la condición de que la conservase siempre como la iglesia principal de la nueva orden. Él la aceptó pero sólo prestada sabiendo que pertenecía a los benedictinos. Alrededor de la Porciúncula construyeron cabañas muy sencillas. La pobreza era el fundamento de su orden. San Francisco sólo llegó a recibir el diaconado porque se consideraba indigno del sacerdocio. Los primeros años de la orden fueron un período de entrenamiento en la pobreza y en la caridad fraterna. Los frailes trabajaban en sus oficios y en los campos vecinos para ganarse el pan de cada día. Cuando no había trabajo suficiente, solían pedir limosna de puerta en puerta. El fundador les había prohibido aceptar dinero. Se distinguían por su gran capacidad de servicio a los demás, especialmente a los leprosos a quienes llamaban “hermanos cristianos”. Debían siempre obedecer al obispo del lugar donde se encontrarán. El número de compañeros del santo iba en aumento.
Santa Clara oyó predicar a San Francisco y decidió seguirlo en 1212. San Francisco consiguió que Santa Clara y sus compañeras se establecieran en San Damián. La oración de éstas hacía fecundo el trabajo de los franciscanos.
San Francisco dio a su orden el nombre de “Frailes Menores” ya que quería que fueran humildes. La orden creció tanto que necesitaba de una organización sistemática y de disciplina común. La orden se dividió en provincias y al frente de cada una se puso a un ministro encargado “del bien espiritual de los hermanos”. El orden de fraile creció más allá de los Alpes y tenían misiones en España, Hungría y Alemania. En la orden había quienes querían hacer unas reformas a las reglas, pero su fundador no estuvo de acuerdo con éstas. Surgieron algunos problemas por esto porque algunos frailes decían que no era posible el no poseer ningún bien. San Francisco decía que éste era precisamente el espíritu y modo de vida de su orden.
San Francisco conoció en Roma a Santo Domingo que había predicado la fe y la penitencia en el sur de Francia.
En la Navidad de 1223 San Francisco construyó una especie de cueva en la que se representó el nacimiento de Cristo y se celebró Misa.
En 1224 se retiró al Monte Alvernia y se construyó ahí una pequeña celda. La única persona que lo acompañó fue el hermano León y no quiso tener visitas. Es aquí donde sucedió el milagro de los estigmas en el cual quedaron impresas las señales de la pasión de Cristo en el cuerpo de Francisco. A partir de entonces llevaba las manos dentro de las mangas del hábito y llevaba medias y zapatos. Dijo que le habían sido reveladas cosas que jamás diría a hombre alguno. Un tiempo después bajo del Monte y curó a muchos enfermos.
San Francisco no quería que el estudio quitara el espíritu de su orden. Decía que sí podían estudiar si el estudio no les quitaba tiempo de su oración y si no lo hacían por vanidad. Temía que la ciencia se convirtiera en enemiga de la pobreza.

La salud de San Francisco se fue deteriorando, los estigmas le hacían sufrir y le debilitaron y ya casi había perdido la vista. En el verano de 1225 lo llevaron con varios doctores porque ya estaba muy enfermo. Poco antes de morir dictó un testamento en el que les recomendaba a los hermanos observar la regla y trabajar manualmente para evitar la ociosidad y dar buen ejemplo. Al enterarse que le quedaban pocas semanas de vida, dijo “¡Bienvenida, hermana muerte! “y pidió que lo llevaran a Porciúncula. Murió el 3 de octubre de 1226 después de escuchar la pasión de Cristo según San Juan. Tenía 44 años de edad. Lo sepultaron en la Iglesia de San Jorge en Asís.

Son famosas las anécdotas de los pajarillos que venían a escucharle cuando cantaba las grandezas del Señor, del conejillo que no quería separarse de él y del lobo amansado por el santo. Algunos dicen que estas son leyenda, otros no.
San Francisco contribuyó mucho a la renovación de la Iglesia de la decadencia y el desorden en que había caído durante la Edad Media. El ayudó a la Iglesia que vivía momentos difíciles.


¿Qué nos enseña la vida de San Francisco?
Nos enseña a vivir la virtud de la humildad. San Francisco tuvo un corazón alegre y humilde. Supo dejar no sólo el dinero de su padre, sino que también supo aceptar la voluntad de Dios en su vida. Fue capaz de ver la grandeza de Dios y la pequeñez del hombre. Veía la grandeza de Dios en la naturaleza.
Nos enseña a saber contagiar ese entusiasmo por Cristo a los demás. Predicar a Dios con el ejemplo y con la palabra. San Francisco lo hizo con Santa Clara y con sus seguidores dando buen ejemplo de la libertad que da la pobreza.
Nos enseña el valor del sacrificio. San Francisco vivió su vida ofreciendo sacrificios a Dios.
Nos enseña a vivir con sencillez y con mucho amor a Dios. Lo más importante para él era estar cerca de Dios. Su vida de oración fue muy profunda y era lo primordial en su vida.
Fue fiel a la Iglesia y al Papa. Fundó la orden de los franciscanos de acuerdo con los requisitos de la Iglesia y les pedía a los frailes obedecer a los obispos.
Nos enseña a vivir cerca de Dios y no de las cosas materiales. Saber encontrar en la pobreza la alegría, ya que para amar a Dios no se necesita nada material.
Nos enseña lo importante que es sentirnos parte de la Iglesia y ayudarla siempre pero especialmente en momentos de dificultad.

DESARROLLO:

ACTIVIDAD
Contesta a las preguntas

1.    ¿Dónde nació San Francisco de Asís?

2.    ¿A qué se dedicaba el padre de Francisco?


3.    ¿Cómo fue su juventud?

4.    ¿Qué le sucedió a Francisco a los 20 años?


5.    ¿Por qué motivo Francisco deja todas sus riquezas?

6.    ¿Cómo se llama la iglesia donde estuvo sus primeros años de vida religiosa?


7.    ¿Quién fue el primer discípulo de San Francisco? 

8.    ¿Cómo se llamó la orden de San Francisco? 


     9. ¿Qué es el   milagro de los estigmas?

10. ¿En qué año murió San Francisco?

11. ¿Cuáles son las enseñanzas de San Francisco?


domingo, 10 de mayo de 2020

SEMANA 9 : VIDA Y OBRA DEL PADRE ALFONSO




SEMANA 9:

VIDA Y OBRA DEL PADRE ALFONSO

Desarrollo:
Lee atentamente y responde a las preguntas

Siervo de Dios, Mons. Fray Alfonso María
de la Cruz Sardinas Zavala, 1842 - 1902

Monseñor Fray Alfonso María de la Cruz Sardinas Zavala, segundo Obispo de Huánuco, guio a su Diócesis por el camino del Evangelio, desde el 11 de enero de 1891 hasta el 26 de junio de 1902. Nació en Huánuco el 30 de mayo de 1842. Ingresó al austero Convento franciscano de Ocopa el año 1857, donde realizó sus estudios de Filosofía y Teología. Consagró irrevocablemente su vida al total servicio de Dios por la Profesión solemne de los votos religiosos, el 18 de diciembre de 1862. El sábado 1º de septiembre de 1866 se le confirió la Tonsura y las Órdenes Menores de: Ostiario, Lector, Exorcista y Acólito. El Subdiaconado recibió el domingo 2 y el Diaconado el domingo 9 de septiembre de 1866.
El 3 de marzo de 1867 en la ciudad de Lima, le fue conferido el Sagrado Orden del Presbiterado por el Excmo. Monseñor Manuel Teodoro del Valle, primer Obispo de Huánuco. Ejerció su misión sacerdotal en el Convento de Ocopa hasta el año 1875, fecha en la cual, fue trasladado al Convento de los Descalzos de Lima, continuando su ministerio sacerdotal con admirable abnegación, humildad y modestia, mediante la dirección de Ejercicios Espirituales, misiones populares, renovación y creación de Congregaciones Religiosas. Fue nombrado Visitador apostólico del Convento de San Francisco de Asís y del Convento de Santo Domingo de la ciudad de Lima.
El 6 de diciembre de 1883, fundó en Lima, la Congregación de Religiosas Franciscanas de la Inmaculada Concepción, al servicio de la educación y obras de caridad, siendo la Madre Clara del Corazón de María Álvarez Salas, la primera religiosa y Fundadora de la naciente Congregación, que progresivamente proyectó su misión evangelizadora a la selva y costa del Perú, a los países de Colombia, Italia y España, fieles al carisma fundacional y a las necesidades de la Iglesia.
El 12 de agosto de 1890, fue preconizado Obispo de Huánuco por Su Santidad León XIII. Recibió la Consagración episcopal el 11 de enero de 1891, de manos del Ilustrísimo Metropolitano Mons. Manuel Antonio Bandini, en Lima.
Como Pastor vigilante y solícito, trabajó con alegría y sin descanso por el bien de su grey, confiando en Nuestro Señor Jesucristo y por la caridad del Espíritu Santo, bajo la protección de la Inmaculada Concepción de María, reconociendo que nada se puede practicar con provecho sin el auxilio del cielo, sin el socorro de la divina gracia y para conseguirlos, solicitaba a sus fieles, que le ayuden con sus fervientes oraciones al Padre de las misericordias.
Llevó el mensaje de Cristo a todos sus feligreses, como apóstol incansable, mediante las Visitas Pastorales a las Parroquias de su extensa Diócesis, a través de sus Cartas Pastorales y sobre todo, por su vida austera, eucarística y caritativa. La Diócesis de Huánuco comprendía los Departamentos de Junín y Huánuco, que formaban un solo Departamento de Junín, con sede en Huánuco, que por entonces era la capital del Departamento de Junín.
El 1° de mayo de 1892, creó el periódico quincenal "La Paz", como órgano formativo e informativo de los documentos oficiales de la Diócesis, y los artículos educativos, bajo la administración del Seminario Conciliar San Teodoro.
Después de once años de intensa misión episcopal en su amplia Diócesis, fallece en olor de santidad el 26 de junio de 1902 en la ciudad de Huánuco. Sus restos se encuentran en la Cripta de la Catedral de Huánuco.

En 1964, Monseñor Ignacio Arbulú Pineda inició la Causa del Proceso de Beatificación de Monseñor Alfonso Sardinas, por su permanente fama de santidad y su vida consagrada plenamente a Dios y la Iglesia. El Proceso ha sido reiniciado por la Congregación de Religiosas Franciscanas de la Inmaculada Concepción.
El 25 del presente mes, en el marco del Año Jubilar de la Diócesis de Huánuco, al celebrar el Sesquicentenario de su creación y los 131 años de Fundación de la Congregación de Religiosas Franciscanas de la Inmaculada Concepción, se presentará el libro, "Vida y Obra de Monseñor Alfonso María de la Cruz Sardinas Zavala, Educador y Mensajero de Paz", escrito por la Hna. Bertha Flores Palomino. Evento que se realizará a las 4.00 p.m. en la Casa de Oración de los Padres Franciscanos Descalzos del Rimac, Lima, con la participación de distinguidos ponentes y fieles en general.
Que el conocimiento de la vida y obras de Monseñor Alfonso Sardinas, motive a alabar  las maravillas de Dios realizadas en sus criaturas y a vivir  con gozo el camino del Evangelio, instaurando la paz en la persona, en la familia, en la patria y en ell mundo, a ejemplo del  Siervo de Dios, guiados por las exhortaciones del Papa Francisco, y la intercesión de los Santos Papas de este tiempo Juan XXIII, y Juan Pablo II, con la protección de la Inmaculada Concepción de María, Madre de Cristo y de la Iglesia para mayor gloria de Dios.

    Lima, 9 de febrero del 2015

                                                                    Hna. Bertha Flores Palomino
                  (Hna. María Hortensia de Jesús, FIC) 

DESARROLLO:

ACTIVIDAD
Contesta a las preguntas

1.    ¿Dónde nació el Padre Alfonso?

2.    ¿En dónde estudio el Padre Alfonso?


3.    ¿Qué estudio el padre Alfonso?

4.    ¿Qué congregación fundo y en qué año?


      5. ¿Qué cargos ocupo el Padre Alfonso durante su vida religiosa?
      6 ¿En qué año fallece el Padre Alfonso?
      7. ¿Qué es lo más resaltante de la vida del Padre Alfonso?


sábado, 2 de mayo de 2020

SEMANA 8 : VIDA Y OBRA DE LA MADRE CLARA



SEMANA  8:
Vida y obra de la Madre Clara.
INICIO:
Lee la biografía de la madre Clara y contesta a las preguntas.




SOR CLARA DEL CORAZÓN DE MARÍA (1860-1924)

María Josefa Camila del Carmen Álvarez Zalás (en religión  Sor Clara del Corazón de María) nació en Lima el 14 de julio de 1860, "cuando las campanas de la Buena Muerte repicaban a la misa matinal de San Camilo de Lellis". Hija de Don Francisco Álvarez, español y de Doña Mercedes Zalás Velásquez, peruana. La familia de Carmen vivía cerca de la Parroquia de Santa Ana, allí la bautizaron el mismo día de su nacimiento con el nombre de María Josefa Camila del Carmen. La "Niña Carmencita", como la llamaron los que la conocieron, pasó su infancia en la casa familiar de los Barrios Altos de Lima, cerca de la Iglesia de Santa Clara a donde solía acudir con su Madre.
Carmen estudió en la escuela Municipal N° 4 "Santa Rosa de Lima". Presenta en junio de 1881 una solicitud en la que pide a las autoridades pertinentes de la Municipalidad de Lima, una plaza vacante para la Dirección de una Escuela Municipal del Callao.
Ayudaba al Párroco de San Sebastián en el Catecismo de los niños pobres. Visitaba a la Hijas de la Caridad, donde conoció a la Madre Felicitas Rossi (quien más tarde pasaría a la nueva congregación) donde también recibió la Insignia de Hija de María. Mostraba su esmerada educación a través de su trato afable y sus modales distinguidos; alcanzó a tierna edad una vasta cultura general. En su vida interior manifestaba una sólida piedad, inclinación a la oración, a la penitencia y a una intensa vida eucarística, obteniendo de su confesor el permiso para comulgar diariamente.
Dificultades de orden económico impidieron que ella consiguiera la dote necesaria para poder ingresar al monasterio de Santa Clara. A través de su confesor el Padre Miguel Ferriol, OFM., conoció al Padre Alfonso María de la Cruz Sardinas, OFM., y conocida la promesa hecha a la Inmaculada, con todas las dificultades que implicaban, se puso a disposición del Padre Alfonso (en compañía de su amiga Rebeca Valdivia) para juntos fundar la Congregación de Religiosas Franciscanas de la Inmaculada Concepción y el Colegio de la Inmaculada Concepción. Meses después de haber dado inicio a la Congregación – 6 de diciembre del 1883 – abrieron el Colegio de la Inmaculada Concepción – 18 de enero de 1884. El 24 de agosto de 1884, Carmen ingresa al noviciado con el nombre de Sor Clara del Corazón de María. El anhelo más profundo de Clara era ser franciscana, después de numerosas dificultades se le concede el permiso para usar el hábito talar de penitencia en 1885. El 17 de setiembre de 1885, hizo su profesión simple y el 8 de setiembre de 1898 su profesión perpetua.
Desde el inicio del Colegio de la Inmaculada Concepción ella se desempeñó como Directora. Coincidentemente con la muerte de Monseñor Alfonso María de la Cruz Sardinas Zavala en Huánuco, en sus Memorias, ella expresa la gran necesidad de "Educar como conviene a la mujer", porque "La sociedad es lo que la mujer es" y cuánto sea importante la religión en la educación lo resume en la frase "Sin la Religión no se concibe ni moral ni virtud". El año 1902 fue muy doloroso para Sor Clara del Corazón de María y sus hermanas, pues murió "Nuestro muy amado Padre Fundador" como ella lo llama en sus Memorias; sin embargo, no sería el último dolor, pues en 1918, tuvieron que devolver al gobierno el local totalmente mejorado para recomenzar en el local de Viterbo de propiedad de la Congregación. En 1910 participa activamente en el Primer Capítulo General de la congregación. Los cargos que desempeño en orden cronológico fueron: directora y discreta, primera y segunda consejera general, y, finalmente Vicaria General; se desempeñó también como maestra de novicias por el espacio temporal de ocho años.
Se la recuerda por su profunda vida eucarística que se manifestaba en las frecuentes visitas al Santísimo durante el día, así como por su profunda vida mariana, la que se manifestaba incluso en el cuidado externo que brindaba a Nuestra Señora de las Lágrimas. Es importante mencionar su espíritu de mortificación y penitencia, su exquisita caridad fraterna y su humildad, la observancia de los votos, su espíritu de trabajo y su vida virtuosa. Sin embargo, nunca fue elegida Superiora General, el motivo dice Madre Margarita: "Como era tan austera el Padre Fundador tuvo temor de que las demás Hermanas no pudiendo resistir su severidad se desanimasen y designó a la Madre Margarita Daly, persona de carácter suave y de mucha experiencia, aunque muy nueva en el Instituto. La Madre Fundadora le rindió obediencia y se sometió gustosa, cumpliéndose en ella las palabras de Nuestro Padre S. Francisco, que decía estaba pronto a obedecer lo mismo al último novicio, si se lo daban por Guardián que al religioso más sabio y de edad más provecta". A este motivo, hay que agregar el motivo histórico y legal de su vida, fue hija natural que en la época significaba….
Nunca tuvo celda propia, sino que tenía su habitación junto a las internas para vigilarlas con solicitud de Madre. Amó a las Novicias y se preocupaba de todas las religiosas con solicitud más que maternal, pues era ella, la Madre y Fundadora de este nuevo ideal de vida cuyo objetivo fue y es: la gloria de Dios y la santificación de las almas a través de la educación. Trabajó sin descanso, motivo por el cual su salud fue resquebrajándose poco a poco, sufriendo de violentos cólicos hepáticos, el medico aconsejaba una operación, pero su amor a la pobreza y su modestia no permitieron que la operación se llevara a cabo; cuando recibió la orden de la madre General, aceptó; lamentablemente el cáncer se había generalizado, suturaron la herida y la dejaron en las manos de Dios. Al tomar conciencia ella pidió la administración de los últimos sacramentos y recomendó a las Hermanas que tratasen de conservar el Colegio de la Inmaculada Concepción en memoria del Padre Fundador. Termina así sus días entregados a Dios y al prójimo con los nombres de Jesús y María en la boca el 25 de febrero de 1924.
La Madre Margarita, resume su vida con estas Palabras: "en todo no buscó sino la gloria de Dios, no trabajó sino por la Iglesia y por las almas, rindiendo el tributo de su vida en aras de su amor a la Congregación de quien Dios la hizo FUNDADORA".
DESARROLLO
ACTIVIDAD
Contesta a las preguntas
1. ¿Dónde nació Madre Clara?
2. ¿Quiénes eran sus padres?
3. ¿Cuál era su verdadero nombre?
4. ¿Qué insignia recibió de joven?
5. ¿Con quienes fundo Congregación de Religiosas Franciscanas de la Inmaculada Concepción y el Colegio de la Inmaculada Concepción?
6. ¿En qué año abrieron el colegio de la Inmaculada Concepción?
7. ¿En qué año se le permite usar el habito?
8. ¿Qué cargos desempeño la Madre Clara dentro de la congregación?
9 ¿De qué enfermedad murió la Madre Clara?
10. ¿En qué año murió la Madre Clara?





lunes, 6 de abril de 2020

SEMANA 7 : EL SABIO FEO



SEMANA 7 :

EL SABIO FEO

INICIO:
Lee atentamente y contesta a las preguntas.

Lecciones del sabio feo

El rabino Joshua no era un hombre guapo1.Claro que eso importaba poco, porque tenía otras muchas cualidades. Ante todo, Joshua era un gran sabio y un excelente profesor. Cuando tenía que darle una lección a alguien, sus palabras se clavaban como flechas en el corazón de quien lo oía.
Un día, la hija del emperador Adriano2 se quedó mirando al rabino Joshua y exclamó:
—¡Qué lástima que tanta sabiduría esté encerrada en un recipiente tan feo!
Cualquier otro habría respondido con una burla o un insulto, pero el rabino Joshua no era así. En lugar de defenderse atacando, le preguntó a la hija del emperador:
—¿Vuestro padre tiene una bodega enorme, ¿verdad? ¿Sabéis en qué tipo de recipientes guarda el vino?
—En tinajas de barro, por supuesto.
—Pero el vulgo3 también guarda el vino en tinajas de barro... Dada vuestra importancia, deberíais almacenar el vino en recipientes hechos de un material más noble, como el oro o la plata.
La muchacha pensó que el rabino tenía razón, así que fue a hablar con su padre y le propuso que guardara los vinos en recipientes de oro y plata. El emperador, que tenía cosas más importantes en qué pensar, le contestó que así lo haría, pues nunca le negaba nada a su hija. Todo el vino de la bodega, pues, fue guardado en vasijas de oro y plata.
Al poco tiempo, el vino se avinagró4. Entonces, el emperador fue en busca de su hija y le preguntó:
—¿Quién te aconsejó guardar el vino en recipientes de oro y plata?
—El rabino Joshua.
Adriano mandó llamar de inmediato el rabino y, en cuanto lo vio aparecer, le dijo: —¿Por qué le aconsejaste a mi hija que guardáramos el vino en recipientes de oro y plata? Según parece, el vino sólo se conserva bien en recipientes de barro…
—Así es –respondió el rabino, que añadió mirando a la hija del emperador—: El buen vino suele guardarse en los recipientes más modestos. Del mismo modo, el cuerpo de un hombre feo puedo albergar a un gran sabio. Ahora ya lo sabéis.
Fue un buen día para la hija del emperador, porque, con una sola frase, aprendió dos buenas lecciones.
Glosario:
1. vulgo: gente del Pueblo, gente de clase baja.
2. avinagrarse: ponerse agrio, echarse a perder.
DESARROLLO:
1.    ¿Quién era el rabino Joshua?





2.    ¿Qué opinión tenía la hija del emperador del rabino?






3.    ¿Qué paso con el vino cuando fue guardado en recipientes de oro?




4.    ¿Qué lección le dio el rabino a la hija del emperador?



Nota: Cada semana tiene una lectura descargar la lectura archivarla en el folder de plan lector con el título semana 1,2,3…etc, resolver las preguntas.
Enviarlas teniendo en cuenta lo siguiente al correo enviado en el blog, nombre, año, sección, semana y la fecha y hora que se solicita, no recibo trabajos fuera de la fecha.
Revisar cada semana la parte final del blog para ver alguna indicación adicional.




AQUI ADJUNTO LAS NUEVAS FECHAS DE PRESENTACION : LEER CON DETENIMIENTO LAS INDICACIONES YA QUE ESTAN CLARAS!!!!!





SEMANA 10: SAN FRANCISCO DE ASIS

SEMANA 10:   SAN FRANCISCO DE ASIS. INICIO: Por: Tere Vallés | Fuente: Catholic.net ...