SEMANA 4 :
INICIO: Lee atentamente y contesta a las preguntas.
SAN MARTÍN DE PORRES
Fray Escoba –nombre popular de San Martín-
nació en Lima, en 1579. Hijo ‘ilegítimo’ del español Juan de Porres y de Ana
Velásquez, mujer negra descendiente de esclavos africanos. Al ser mulato y
pobre le tocó sufrir en más de una ocasión el menosprecio de la sociedad. Sin
embargo, su madre le descubrió el evangelio de Jesús: “El que se humilla será
ensalzado”.
El santo mulato fue bautizado en la
iglesia de San Sebastián, en la misma pila y por el mismo párroco que había
bautizado a Santa Rosa de Lima. Martín vivió con su madre, quien le educó en la
solidaridad con los pobres y enfermos; de este modo, siempre que iba a la
tienda, empleaba parte de la plata en socorrer al primer necesitado que
encontraba. Su padre Juan, al volver de Guayaquil, legaliza su situación
reconociendo oficialmente a sus dos hijos, aunque no llega a desposarse. A los
dos lleva a Ecuador para ser educados con un preceptor. Martín, a sus trece
años, aprende castellano, aritmética y caligrafía. Tras dos años de estancia en
la ciudad portuaria de Guayaquil, deja a su hija con su tío Santiago y se lleva
a Martín a Lima.
A los quince años es confirmado
por Santo Toribio de Mogrovejo. Por esta fecha trabaja en
la tienda de Mateo Pastor, negociante en especies y en hierbas medicinales.
Posteriormente aprendió el oficio de barbero-sangrador con Marcelo de Ribera, a
quien ayuda a sangrar heridas, aliviar dolores, aplicar hierbas y emplastos. A
esta edad, ingresó como donado al convento de Santo Domingo de Lima y
en 1603 hizo la profesión como hermano lego. Los superiores de San Martín,
pronto advirtieron sus cualidad y caridad, por ello le confiaron junto a otros
oficios, el de enfermero.
Sus habilidades y el ardor con que cuidaba a los enfermos atrajo
incluso a los religiosos de otras comunidades que llegaban a Lima sólo para
atenderse con el santo. San Martín fue muchas veces despreciado y
humillado, por ser mulato, pero nunca se rebeló contra los insultos que le
inferían. Su abnegación, su modestia y la paz que irradiaba impresionaban a
cuantos conocía. En la enfermería y en la portería del convento del Rosario (Santo Domingo)
atendía con acogedora bondad y amor a los pobres y enfermos. Si a todos los
dolientes trataba exquisitamente, a sus hermanos religiosos los servía de
rodillas.
Su caridad universal le llevará a convertir el convento en
hospital. Sabe que el amor es la ley suprema Su caridad con el prójimo nacía de
la unión íntima con Jesús y con María. Comentan sus compañeros dominicos que
recibía a Jesús Sacramentado “con muchas lágrimas y grandísima devoción”,
ocultándose de todos para “mejor poder alabar al Señor”. Fray Martín rezaba en
su celda, en la Iglesia, ante el Santísimo Sacramento, Virgen de
los Santos, en los altares del templo, en las capillas y oratorio del
convento. Oraba arrodillado y echado en cruz sobre el suelo (…)
Realizó numerosas curaciones milagrosas Particular fue el
aprecio por sus hermanos de raza. Cuando le tocaba acudir a la finca de
Limatambo, a las afueras de Lima, se dedicaba a las labores propias de los
esclavos negros: arar, sembrar, podar árboles, cuidar de los animales en los
establos. Así se ganaba el afecto de los esclavos morenos y de los indios
pescadores de Chorrillos y de Surco, pues les servía como enfermero y les
catequizaba como misionero. Ellos, por su parte, le daban frutos de sus huertos
y estipendios para Misas.
Entrañable fue su amistad con el lego dominico San Juan Macías.
Su otro gran amigo místico fue el también lego, aunque franciscano, Fray Juan
Gómez, popularizado por Ricardo Palma en una de sus tradiciones en que señala
haber convertido un arácnido venenoso en una joya: el alacrán de fray Gómez.
San Martín de Porres, Patrono de la Justicia Social, murió el 3
de noviembre de 1639, dejando a Lima –desde el virrey y arzobispo hasta el
último excluido social- consternada. Fue beatificado por el Papa Gregorio XVI
en 1837 y canonizado por Juan XXIII el 6 de mayo de 1962, cuando iba a dar
comienzo el Concilio Vaticano II, del que fue insigne modelo.
DESARROLLO:
ACTIVIDAD:
1. ¿Quiénes
fueron los padres de San Martin de Porres?
2. ¿En
dónde se educó?
3. ¿Qué
oficios desempeño?
4. ¿A
qué congregación entro? ¿A qué edad ingreso al convento?
5. ¿Qué
es lo más resaltante de su vida?
6. ¿Qué
valores resaltarías en San Martin de Porres?
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